Nazareno Barbetti (1947)

Nazareno Barbetti, nato a Leggiana (Perugia) nel 1947, ha realizzato nel suo paese natio un insolito museo all’aperto animato da installazioni che fondono passato e presente, storia locale e non.

Impiegato in banca, una volta andato in pensione, dopo aver viaggiato a lungo, iniziò a raccogliere ed esporre oggetti su due pezzi di terreno di proprietà familiare collocati sui lati opposti della strada che porta nel cuore di Leggiana.

Attorno al 2015 ebbe l’ispirazione dopo aver visto una pecora in vetro resina posta su un prato: gli piacque così tanto che iniziò a cercare animali simili esponendoli su uno dei terreni; al contempo trovò un attrezzo agricolo d’epoca e decise di esporlo su un altro terreno. Piano piano, il progetto prese forma dando vita da un lato all’Arca di Noè, dall’altro a una sorta di museo contadino.

Questo è lo scenario che trovai quando giunsi a Leggiana nel 2020. Ero andata fino a lì in cerca degli animali di don Arcangeli, da me erroneamente scambiati per l’Arca di Noè. Soltanto la sapiente guida di Nazareno, che mi accompagnò durante l’ultimo sopralluogo del giugno 2025, mi permise di individuare il sito di questo suo lontano parente, aiutandomi anche a carpire il significato delle sue installazioni, che soltanto lui è in grado di esplicitare.

Gli oggetti assemblati sono talvolta incontri casuali, doni che riceve da amici e conoscenti, talaltra acquisti oculati che cerca nei mercatini d’antiquariato, facendoli anche arrivare da lontano. Inoltre, quando gli oggetti si deteriorano li sostituisce con altri.

In quei due pezzi di terreno si incontra di tutto e ogni installazione narra un pezzo di storia: oggetti ormai in disuso parlano di un passato che non c’è più, di usi e costumi poco conosciuti, altri oggetti illustrano curiosità di vario genere, come le “note di banco” (ricevute emesse dal banco dei pegni, da cui sono derivate le banconote), con un vecchio distributore di dischi ha realizzato un bancomat che dovrebbe emettere valute di varia provenienza… Si incontrano anche la rosa dei venti e una teca con esposti i resti di un aereo di guerra caduto a Casenove… Non manca la satira politica con manichini che richiamano i principali protagonisti politici, senza mai sbilanciarsi in preferenze: Mussolini, Trump, Putin, De Gasperi… Il bicornuto incarna Napoleone, la ghigliottina rimanda a Maria Antonietta, un palo allude al gioco della cuccagna, una sezione intitolata “gli sconosciuti” pone invece di fronte a oggetti non identificati.

Fanno capolino anche tratti di vita privata, come l’installazione con i tre impiccati che rappresentano tre persone che gli stanno antipatiche: i nomi sono celati in misteriosi enigmi. Agli oggetti, infatti, si alternano targhe con motti, detti e proverbi di vario tipo, ma i riferimenti sono sempre occultati dietro a giochi di parole.

In paese c’è chi è grato a Nazareno per il modo in cui ha fatto rivivere una parte di Leggiana, in particolare è omaggiato come il restauratore delle sculture di don Arcangeli, ma non mancano nemmeno le critiche. Una volta il semaforo presente tra i vari oggetti creò confusione agli automobilisti che si fermavano scambiandolo per reale, al tempo stesso molte sono le lamentele rivolte alla segnaletica stradale posta proprio a bordo strada che potrebbe trarre in inganno guidatori poco esperti.

Il ruolo di Nazareno, infine, non si esaurisce qui: durante il periodo natalizio, nei pressi di una chiesetta sita lungo la strada per Scopoli, allestisce un presepe con numerosi manichini, abbigliati in modo vistoso. Anche questo attira le critiche dei più che lo considerano troppo affollato e colorato. Ma ogni critica per Nazareno si trasforma in uno stimolo nuovo: più lo criticano, più lui aumenta il numero dei personaggi.

Ringrazio Nazareno Barbetti per il piacevole incontro.

Nazareno Barbetti, nacido en Leggiana (Perugia) en 1947, ha realizado en su pueblo natal un inusual museo a cielo abierto animado por instalaciones que fusionan pasado y presente, historia local y no.

Empleado bancario, ya jubilado, después de viajar por mucho tiempo, comenzó a recoger y exponer objetos en dos terrenos que pertenecían a su familia y situados en los lados opuestos de la carretera que lleva al corazón de Leggiana.

Alrededor de 2015 tuvo la inspiración después de ver una oveja en fibra de vidrio colocada en un jardín: le gustó tanto que comenzó a buscar animales similares exponiéndolos en uno de los terrenos; al mismo tiempo encontró una herramienta agrícola antiguas y decidió exponerla en otro terreno. Poco a poco, el proyecto tomó forma dando vida por un lado al Arca de Noé y por el otro a una especie de museo campesino.

Este es el escenario que encontré cuando llegué a Leggiana en 2020. Había ido hasta allí en busca de los animales creados por don Arcangeli, que erróneamente confundí con el Arca de Noé. Solo la sabia guía de Nazareno, que me acompañó durante la última visita del mes de junio de 2025, me permitió localizar el sitio de su primo quinto, además que comprender el significado de sus instalaciones, que solo él es capaz de explicitar.

Los objetos ensamblados son a veces encuentros casuales, regalos que recibe de amigos y conocidos, otras son compras cuidadosa que busca en los mercados de antigüedades, haciéndolos llegar incluso desde lejos. Además, cuando los objetos se deterioran los reemplaza con otros.

En esos dos pedazos de tierra se encuentra de todo y cada instalación narra un pedazo de historia: objetos en desuso hablan de un pasado que ya no existe, de usos y costumbres poco conocidos, otros objetos ilustran curiosidades de diverso tipo, como las «notas de banco»  (recibos emitidos por la casa de empeños, de la que se han derivado los billetes), con un viejo distribuidor de discos ha realizado un cajero automático que debería emitir monedas de diversa procedencia… Se encuentran también la rosa de los vientos y una teca con expuestos los restos de un avión de guerra caído en Casenove… No falta la sátira política con maniquíes que recuerdan a los principales protagonistas políticos, sin expresar preferencias: Mussolini, Trump, Putin, De Gasperi… El cornudo encarna a Napoleón, la guillotina remite a María Antonieta, un palo alude al juego de la cuccagna, una sección titulada «los desconocidos» pone frente a objetos no identificados.

También se ven piezas de vida privada, como la instalación con los tres ahorcados que representan a tres personas que no les gustan: los nombres están ocultos en misteriosos enigmas. A los objetos, de hecho, se alternan placas con lemas, modismos y refranes de diverso tipo, pero las referencias están siempre ocultas detrás de juegos de palabras.

En el pueblo hay quienes están agradecidos a Nazareno por la manera en que hizo revivir una parte de Leggiana, en particular es homenajeado como el restaurador de las esculturas de don Arcangeli, pero tampoco faltan las críticas. El semáforo presente entre los diversos objetos creó confusión a los conductores de coche que se detenían confundiéndolo por real, al mismo tiempo son muchas las quejas dirigidas a la señalización vial colocada justo al borde de la carretera que podría engañar a conductores inexpertos.

El papel de Nazareno, por último, no se agota aquí: en Navidad, cerca de una pequeña iglesia situada a lo largo de la carretera que lleva a Scopoli, crea un belén con numerosos maniquíes, vestidos de manera llamativa. Esto también atrae las críticas de los demás que lo consideran demasiado abarrotado y coloreado. Pero cada crítica se convierte para Nazareno en un nuevo estímulo: cuanto más lo critican, más aumenta el número de personajes.

Agradezco a Nazareno Barbetti por el agradable encuentro.

Foto dell’autrice (2020, 2025).