Remilio Da Re (1927-2003)
Remilio Da Re, muratore presso un’impresa edile, iniziò a dedicarsi alla costruzione del castello, per cui è conosciuta la sua casa di Orsago (Treviso), negli anni Sessanta, quando per motivi di salute lasciò il lavoro.
È proprio 1961 la data che si legge su un architrave del castello, cui Remilio giunse lavorando per giustapposizione di tante piccole parti. I materiali utilizzati sono cemento, malta e pietra, che l’autore componeva abilmente, coinvolgendo nel processo di costruzione l’intera famiglia: le figlie ricordano ancora le lunghe ore di lavoro, trascorse insieme nel giardino di casa, e quella stufa che d’inverno era sempre piena di pezzi di cemento che dovevano asciugarsi prima della posa. Ricordi, questi, che le rendono orgogliose di ciò che il padre ha lasciato loro in eredità.
Il castello, dotato di una spessa base in cemento, si presenta completo di finestrelle, porticine, ponti, scale e statuine – souvenir, bomboniere, giocattoli – che lo decorano oppure si affacciano dai davanzali animandolo. Non manca un impianto di illuminazione per le ore serali: ora non più in funzione, all’epoca deliziava chi di sera passava per le strade cittadine.
La “Casa del Castello”, com’era chiamata, era dominata da questa sorta di Palais Idéal italiano, ma l’artista vi aveva concepito tutt’attorno altre costruzioni trasformandola in un vero environment visionario: una targa posta su una delle pareti della casa rappresenta a mosaico la sagoma del castello, attorno a quest’ultimo aveva costruito un muretto di cinta con siepe e arco d’entrata. Varcato l’arco, oltre al castello, si trovavano un santuario con la Madonna, un pozzo, il ponte di Rialto e un castello di minori dimensioni. Vicino all’ingresso della casa principale, invece, aveva realizzato una zona mosaicata con panchine, sedie e un tavolino.
In paese era conosciuto da molti e continue erano le visite: le scolaresche vi andavano in gita, le coppie di sposi vi si recavano per le fotografie, mentre gli stranieri di passaggio talvolta lasciavano delle monetine nella cassetta della posta, anch’essa opera di Remilio.
Uomo schivo e solitario, l’artista si dedicò in modo completo all’attività di costruzione, riversandovi ogni energia e momento libero. Altri due piccoli castelli li creò per una delle figlie, che li conserva nella propria casa. Numerosi sono anche altri lavori realizzati, come camini e vasi cimiteriali.
Ho incontrato la famiglia Da Re nell’aprile 2026: la storia di Remilio e l’analisi delle sue opere saranno oggetto di ulteriore approfondimento.
Ringrazio Tommaso Bisagno e la famiglia Da Re.
Remilio Da Re, albañil en una empresa de construcción, comenzó a dedicarse a la construcción del castillo, por lo que es conocida su casa de Orsago (Treviso), en los años Sesenta, cuando por motivos de salud dejó su trabajo.
De hecho, es 1961 la fecha que se lee en un arquitrabe del castillo, al que Remilio llegó trabajando por yuxtaposición de muchas partes. Los materiales utilizados son cemento, mortero y piedra, que el autor componía hábilmente, involucrando en el proceso de construcción a toda la familia: las hijas todavía recuerdan las horas de trabajo pasadas juntas en el jardín de casa, y aquella estufa que en invierno estaba siempre llena de trozos de cemento que debían secarse antes de ser colocados. Recuerdos, estos, que las hacen orgullosas de lo que el padre les ha dejado en herencia.
El castillo, dotado de una base gruesa en cemento, se presenta completo de ventanas, puertas, puentes, escaleras y estatuillas – souvenirs, recuerdos, juguetes – que lo decoran o se asoman desde los balcones animándolo. No falta un sistema de iluminación para las horas nocturnas: cuando funcionaba encantaba a quien por la noche pasaba por las calles de la ciudad.
La “Casa del Castillo”, como era llamada, estaba dominada por esta especie de Palais Idéal italiano, pero el artista había concebido otras construcciones a su alrededor, transformándola en un verdadero environment visionario: una placa colocada en una de las paredes de la casa representa en mosaico la silueta del castillo, alrededor de este había construido un muro de cinta con valla y arco de entrada. Atravesado el arco, además del castillo, se encontraban un santuario con la Virgen, un pozo, el puente de Rialto y un castillo de menor tamaño. Cerca de la entrada de la casa principal, en cambio, había realizado una zona mosaicada con bancos, sillas y una mesita.
En el pueblo era conocido por todos y frecuentes eran las visitas: las escuelas iban de excursión, los novios iban para el reportaje fotográfico, mientras que los extranjeros dejaban a veces monedas en el buzón, también obra de Remilio.
Hombre tímido y solitario, el artista se dedicó de manera completa a la actividad de construcción, dedicándole cada energía y momento libre. Otros dos pequeños castillos los conserva una de las hijas en su casa. Numerosos son otros trabajos realizados, como chimeneas y macetas cementeriales.
Conocí a la familia Da Re en abril de 2026: la historia de Remilio y el análisis de sus obras serán objeto de una mayor profundización.
Agradezco a Tommaso Bisagno y la familia Da Re.
Foto dell’autrice (aprile 2026).